En un artículo firmado por el periodista Brady Denis se destaca la tensión por parte de los científicos especializados en las ciencias de la atmósfera de Estados Unidos ante la nueva presidencia de Donald Trump que asumirá el próximo 20 de enero. 

La preocupación se inició ante la posibilidad de que puedan "desaparecer" décadas de información climática resguardada ante una nueva administración que se suele mostrar como hostil ante la idea de que estamos atravesando un peligroso cambio climático; como lo demostró la posición de Trump cuando se firmó el Acuerdo de París a principio de noviembre.

Ya comenzó un plan de "archivo de guerrilla" para hacer copias de seguridad de toda la información climática ubicada en servidores gubernamentales con colaboración de la Universidad de Pensilvania y que busca dejar esos datos como "de acceso público". 

"Algo que antes me parecía  un poco paranoico de golpe me suena probabilísticamente realista, o al menos algo en lo que es necesario actuar", planteó Nick Santos; un investigador en medio ambiente de la Universidad de California. 

Hace unas semanas, Trump comenzó a dar los nombres de los que integrarán su futuro Gabinete y aumentó la tensión entre los ciudadanos que ven un gobierno hostil hacia la ecología y el cambio climático. Incluso el equipo de transición republicano solicitó los nombres de científicos, empleados y contratistas que participaron de charlas internacionales sobre el clima como así también de aquellos que trabajaron para la base de datos que se construyó durante la administración de Obama.

Otro de  los rumores que corrió fue que Trump buscaría que la NASA deje de hacer relevamientos sobre el clima y solo se focalice en la exploración espacial. Recientemente el republicano recibió a Leonardo DiCaprio que se acercó a él para ofrecerle proyectos económicos que contemplen la energía renovable y comprenda la importancia de cuidar el planeta.