Desde que se conoció la noticia de que Facebook Argentina está en la vanguardia respecto de las opciones de género, hubo quienes buscaron quejarse de esta iniciativa usando argumentos sin contenido y demostrando una marcada ignorancia.

Uno de ellos fue Jorge Lanata quien, desde su programa en radio Mitre, leyó algunas de las 50 alternativas de definición de género y de orientación sexual para, claramente, reírse de ellas.

Así comenzó a enumerar las opciones, "andrógico, asexual, intersexual" y se detuvo en una de ellas, de la cual leyó "reemplaza el concepto de hermafroditismo. Tiene caracteres sexuales de ambos sexos pero con discordancia entre el sexo cromosómico, los genitales externos y los internos".

Sin filtro el "periodista" definió esta situación como "un quilombo" y comparó esta variante de género con "una cruza", en referencia a las razas de los perros, y dijo "sería como un bulldog frances".

Posteriormente hizo hincapié en la opción "transgénero" de quienes explicaron: "Son personas que sienten que su género innato no corresponde con como se sienten".

Demostrando una clara ignorancia se preguntó "porque hay que poner el sexo en el documento" si "con quien te acostás es problema tuyo".

Lanata tal vez olvidó que definirse por "femenino" o "masculino" nada tiene que ver con la orientación sexual sino mas bien con la identidad de género por la cual uno se siente identificado.

Sería bueno recordarle al periodista insignia de Clarín que La ley de identidad género de Argentina permite a toda persona (transgenero, transexual) la rectificación registral del género y el cambio de nombre de pila, cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida de acuerdo a la viviencia interna e individual.

"Si yo digo que soy Napoleón y que soy emperador de Francia me tratas como tal" intentó comparar la situación descripta en el párrafo anterior y fue más allá cuando dijo: "Vos sos un traba, te dan documento de mina, pero no sos una mina". "Flor de la V dice soy mujer, soy madre, en todo caso `sos padre´.

Sin palabras.