El debut en Radio Mitre del periodista Jorge Lanata fue un burdo desnudo frontal total. Pero el que avisa no traiciona. Al comenzar la emisión, el periodista dijo que en general los programas de radio van detrás de la prensa escrita y que él iba a tratar que, en la medida de lo posible, en este caso sea al revés. Lo dijo tranquilo, sin bombos ni platillos, como ese “quiero re truco” que se dice cuando es uno el que marca todas las cartas. Para refutarme, sólo es necesario que me digan qué investigación hecha por algún otro periodista del Grupo Clarín ha logrado ser tapa del diario tras su primera emisión. Aunque, pensándolo bien, una prueba de ese estilo sólo reforzaría la tesis del burdo mecanismo de construcción de la noticia: el periodista dice algo, luego eso pasa al noticiero de Radio Mitre, clarin.com, TN, Canal 13, tapa del diario y tematización de ese “algo” en todas las repetidoras cuya agenda es marcada por el Grupo Clarín.
Es decir, el emisor no es Lanata. El emisor es Clarín. Lanata se configura en el rol de instrumento del emisor. Lanata es el contenido del mensaje. ¿Por qué? Porque en la década del noventa fue fácil ser un transgresor y “hazte la fama y échate a dormir”. Miles de remeras del CHE se ubicaron en esa época en el lugar correcto con la premisa incorrecta: “poder político y poder económico son lo mismo” y continúan sonámbulos aún unos cuantos que cuentan lanatitas para poder dormir en paz. Ahí está el público del periodista, con el CHE en su muro de Facebook y un “me gusta” en una denuncia contra este gobierno que fomenta la vagancia y no es capaz de poner mano dura contra la inseguridad.
La incongruencia que expresa el hecho de que Lanata trabaje en y para Clarín es algo importante. Tan importante que se ha apelado a un recurso de comunicación que busca desarticular esa contradicción: apropiarse de la incongruencia para transformarla en un absurdo humorístico. Es por esto que al comienzo del programa de radio aparece un personaje que es “la corpo” diciendo lo que el periodista debe hacer, mientras éste responde con un “sí, sí, tomo nota”. Se supone que el recurso debe transformarse en un argumento capaz de tranquilizar a las conciencias que encabezan sus opiniones con un “como dijo Lanata”.
Me tomo el atrevimiento de decirle a esas conciencias que si dicen “como dijo Lanata” entonces van a estar en graves problemas. Es que el susodicho ha dicho tantas contradicciones que hasta él mismo está cansado de tener que explicarse (como le dijo a Tenembaum el martes 31 de enero en Palabras Más, Palabras Menos). Pasemos por alto el excelente mapa de medios que el periodista mostró en su programa "Después de todo" para ilustrar de qué manera el Grupo Clarín incide en la formación de opinión por su posición dominante en el mercado -en plena discusión por la Ley de Medios Audiovisuales-, y vayamos directamente a la posdata que le dedicó al Grupo en su carta de despedida del diario Crítica:
“Es gracioso y patético verse corrido por izquierda por Clarín: que el diario que convivió e hizo grandes negocios con los militares (Papel Prensa, junto a La Nación), gerenciado por la señora que se sospecha apropiadora de hijos de desaparecidos, que implementa el terror como política laboral (no tiene, por ejemplo, comisión interna) sostenga en un artículo sin firma que Crítica ‘moderó últimamente su posición sobre Kirchner’ es tan torpe que resulta cándido (…) El diario que montó ilegalmente Radio Mitre, que obtuvo Canal 13 del menemismo y logró la fusión monopólica del cable con Kirchner nos acusa de falta de independencia. Clarín no soporta que no le tengan miedo. Me hubiera gustado, al menos, dar esta pelea con Roberto Noble, su creador, y no con su lobbista Héctor Magnetto y el genuflexo señor Kirschbaum, cada día más encorvado por decir que sí. Nada de lo que digan sobre nosotros cambiará la imagen que ustedes tienen al mirarse al espejo.”
Si tuviese la oportunidad de preguntarle a Lanata: ¿Cambió el “nosotros” o el “ustedes”?, seguramente me respondería que las cosas son más complejas de lo que parecen, que yo no sé esto, aquello y lo de más allá. Bien. Eso mismo le digo a los que ya comenzaron a utilizar el encabezado “como dijo Lanata” y sumo una humilde recomendación: hay muchísimos libros de Historia Argentina con distintas perspectivas historiográficas para leer. Nada es “sin filtro”. Y menos Lanata.
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