Hasta acá nos ha llevado la grieta, exacerbada por la campaña electoral y los discursos de odio propalados constantemente desde los medios hegemónicos.

Así es que desde las distintas plataformas se escuchan mensajes destinados a ese otro lado que suponen que deben atacar, estigmatizando y sacando lo peor de cada uno.

Pero Karen Reinhardt decidió subir un escalón más y directamente propuso un muro, que divida a "los que les gusta vivir en casillas y que los Insaurralde viajen en yate, y del otro ‘los que queremos progresar’.