Después del 54 por ciento de los votos en octubre, y el todavía mayor acompañamiento a la Presidenta expresado en encuestas de opinión que miden la imagen pública de la mandataria, aceptadas como ciertas por todo el arco político y mediático, a las corporaciones económicas que resisten el proceso iniciado en 2003 no les queda otra alternativa: impugnar la política. Intentar deslegitimarla como digna herramienta de transformación social. Presentarla como un escenario vulgar donde se dirimen las más bajas ambiciones humanas.
¿Qué es sino un ensayo en este sentido la feroz campaña contra el aumento en las dietas de diputados y senadores? No es la primera vez que ocurre, sin embargo. Desde finales del año 2010, cuando la derecha avizorara el seguro éxito electoral del gobierno en las presidenciales del año siguiente, se dio a la tarea de dificultarle lo más posible su gestión institucional. Lo primero fue impedirle contar con la ley de presupuesto. Fracasado el intento, sobrevino luego el trompazo en el rostro en plena tarea parlamentaria, de la diputada Graciela Camaño a su par Carlos Kunkel.
La derecha es así. Llegado el caso tira del mantel así se venga toda la cristalería al suelo. Un “basta para mí, basta para todos”, se guarda bajo la manga, siempre listo. Si la apuran, quemará las naves. Mientras la política les sea esquiva, apelarán a múltiples variables para reñir a la sociedad con sus ariscos representantes. Querrán volverla un complemento más de la decadente sociedad del espectáculo.
Los golpistas de nuevo tipo que abundan en nuestra América latina han demostrado ser efectivos para filtrarse por entre las grietas de la institucionalidad. Son los nuevos infiltrados de este tiempo. Constituyen una variante más o menos previsible, aunque siempre siniestra, de la perenne dominación de una clase por sobre la otra.
De un tiempo a hoy se han vuelto más sutiles. Rozan la esquizofrenia. Antes eran el liso y llano bombardeo de la Marina o la proclama militar. Ahora histeriquean con la República o el concepto “calidad institucional”. Hacen así: buscan con lupa los huecos de la normativa para frustrar su espíritu democratizante; construyen mayorías circunstanciales y endebles en lo ideológico con el solo fin de trabar la gestión de gobierno; acuden a sus amigos jueces del insólito fuero cartular y, una vez logrado el salvoconducto “constitucional”, hacen nido justamente allí, en los resquicios o fragilidades propias de las democracias representativas, sistemas que, al fin y al cabo, aborrecen. Todo, claro, adobado con formidables puestas en escena mediáticas, ayer con la falopa de la compra de votos en el Congreso; hoy con el aumento en las mensualidades de los legisladores nacionales.
Es interesante la contradicción entre el escándalo al que convocan ahora los más conspicuos editorialistas de la oposición, y su aireada reacción de unas semanas atrás, cuando la Presidenta de la Nación anunció que había instruido a funcionarios económicos de su gobierno para que analicen la situación posiblemente anómala de no pocos asalariados argentinos, empleados en la actividad privada, que perciben mensualmente varias decenas de miles de pesos por encima de lo que la propia mandataria cobra regularmente, y los senadores y diputados recibirán desde este mes. ¿La distancia entre Democracia y Privilegios son treinta mil pesos, acaso? El 2001 ya fue, Magnetto.
Ni hablar de la incoherencia entre reclamarle asistencia al Estado para los productores agrícolas que padecen la sequía en sus campos, y el rechazo a los impuestos que deben pagarle al mismo Estado por el rinde extraordinario de sus posesiones de tierra. ¿El Estado socio en las pérdidas, y enemigo al momento de contar las ganancias?
¿Pueden ser parangón los diez mil dólares mensuales que necesitaba cobrar Domingo Cavallo, y el sueldo actual de un secretario de Estado? Lo irritante en el aquel ministro no era tanto el monto que percibía, sino su grosera justificación, formulada bajo una trama de desocupación, miseria creciente, salarios congelados, paritarias suspendidas hasta nuevo aviso, extranjerización total de la economía, enajenación de las riquezas nacionales acuñadas durante años por el trabajo de generaciones de argentinos. He ahí la diferencia: el círculo virtuoso del crecimiento que transita el país desde 2003, la mejora notoria del salario y la revitalización del consumo popular.
Es el marco general, la circunstancia histórica, el contexto, lo que le da sentido a los hombres que protagonizan las instituciones de la sociedad, revitalizándolas o frustrando su potencialidad transformadora. Definitivamente, importa más saber si el Congreso es el de la Banelco o el de la ley de matrimonio igualitario, el de la Obediencia Debida o el de la ley de Medios, el de la Reforma del Estado o el que recibe en sus gradas a las Madres de Plaza de Mayo para que presencien la expulsión de la institucionalidad democrática de un genocida como Patti, y menos cuánto cobra mes a mes cada uno de los legisladores, siendo además que esas cifras se encuentran dentro de un límite razonable. ¿Da respuestas a los requerimientos de la sociedad el Congreso, o todo lo contrario? Eso es lo verdaderamente trascendente para la sociedad y la historia. Resulta preferible que la dieta de un legislador esté a la altura de las importantes funciones que debe cumplir, y no que ambos se igualen para abajo.
Por lo demás, resulta un ejercicio estimulante para la comprensión cabal de la realidad, tener en cuenta el monto nominal que percibe cada legislador del Congreso, medir su impacto en el presupuesto nacional, y cotejarlo luego, poniéndose una mano en el corazón, con el propio incremento del salario nominal y real de cada segmento de la clase trabajadora durante los últimos nueve años
¿Por qué será que mucho se habla de lo que cobrará un diputado, y poco o nada respecto de la grosera transferencia de recursos a los concesionarios privados de los subterráneos de Buenos Aires, vía salvaje aumento de tarifas, que pagan todos los usuarios, sin distinción alguna, ni subsidio? ¿Será que aquel que conserva la posesión del diario de más páginas, de la radio de mejor alcance, de los canales de televisión mejor ubicados en la grilla del cable, también controla sobre qué se discute en la mesa diaria de los argentinos, desde la mañana hasta el besito de las buenas noches?
Vienen por la política. No se la llevarán.
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
| Espectáculos • Política • Deportes • Tecnología • Sociedad • Literaria • 678 • TVR • Duro | Agregar a favoritos • Agregar como página de inicio | |
