Según esta dialéctica, el momento de síntesis es distinto y superior al del momento de tesis porque incluye en sí mismo la dinámica dada entre la tesis y su negación (antítesis) y, lo que es más significativo, incluye la negación de la negación (síntesis).
Si vamos a la cuestión del poder político, lo más habitual es que los tres momentos dialécticos estén expresados por distintas fuerzas políticas: A tiene el poder, luego B se lo niega y finalmente aparece C para superar a ambos. Pero, ¿qué pasó en la “diálectica kirchnerista”? Veamos.
Tesis: logro de la construcción de un importante poder político, cuya máxima expresión se consolidó con la elección de Cristina Fernández de Kirchner como Presidenta de la Nación.
Antítesis: comenzó con la famosa “Resolución 125” y llegó a su punto máximo con los resultados de las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009.
Síntesis: llegamos a 2011 con el kirchnerismo al mando de un poder fortalecido y, hasta podría arriesgarse, imbatible en las próximas elecciones presidenciales.
Como podemos observar, aquí no hay A ni B ni C. Hay pura “K”. Tras una relatada debilidad de Néstor Kirchner (por llegar al poder en 2003 con un índice de desocupación más alto que el porcentaje de votos logrados) se construye un alto nivel de poder. Luego, desde el interior mismo de esa misma fuerza política, se niega, se intenta poner límites, a ese poder: el Vicepresidente de la Nación junto con varios parlamentarios que han obtenidos sus bancas mediante candidaturas en el partido oficialista, emitieron su voto “no-positivo” y, además, uno de ellos, Felipe Solá (¿alguien lo recuerda?), se propuso opositor en las legislativas 2009. Finalmente, “la resistencia kirchnerista” accionó más a fondo al punto de correr el riesgo de acentuar la negación y facilitar, así, el surgimiento de otra síntesis, logrando, en cambio, crear -cual Ave Fénix- una propia síntesis superadora e imparable.
Casi nadie va a negar que en aquel momento antitético todo parecía perdido. Y digo “casi” porque -como dije acá- fueron ellos, Néstor y Cristina, quienes vieron más allá y lideraron el camino hacia la actual síntesis. Ellos vieron que la historia no se padece, sino que se hace.
Ellos vieron como cuando uno mira a alguien a los ojos y puede ver más que simples ojos.
Ellos vieron y nos vieron. Vieron a toda esta generación viéndolos. Y ahora estamos así, mirándonos las miradas. Mirándonos en la calle, en las plazas, en los trabajos, en las fiestas. Mirándonos en la alegría y en la esperanza. Mirándonos en el hacer, en el poder hacer. Porque para eso es el poder, para “poder hacer”. Y lo estamos haciendo. Y lo seguiremos haciendo. Porque el cambio comenzó en 2003. Y continúa. Hasta mucho más allá de 2015. Porque depende de todos. De todos nosotros. Porque nosotros podemos. Y ya sabemos que podemos.
Fuente: http://lapipidecaseros.blogspot.com/
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