Fu en el Apertura 2007, cuando River perdía ante Central el árbitro Pablo Lunati no había permitido a Carlos Ischia realizar un cambio y el arquero suplente de los rosarinos, Hernán Castellano, no pudo contener su bronca. A la decisión del juez se agregaba otra: había agregado seis minutos.

"¡Está loco, éste es un loquito!", le gritaba fuera de sí a Pablo Lunati. 
 

Hernán Castellano - esunloquito.com.ar

Dice la nota del periodista Carlos Prieto de Clarín, sobre ese partido: 

Lo cierto es que fue Central el que se puso 3-2 arriba y, rápidamente, Carlos Ischia mandó a la cancha a Azconzábal por Arzuaga, pero Lunati demoró la autorización. Y cuando faltaban 20 segundos para que se cumplieran los 6 minutos, con un córner a favor de River, Hernán Castellano reclamó airadamente el ingreso de Azconzábal. Lunati entonces fue hasta el banco visitante, expulsó al arquero suplente y adicionó otros dos minutos. 

El partido se reanudó, y a los 53 y medio -ya se habían excedido los ocho adicionados en total por Lunati- Falcao puso el 3-3. Castellano, quien no había abandonado el campo de juego como reglamentariamente corresponde, salió disparado hacia Lunati, a quien insultó en medio de la cancha. "Le dije loquito y delincuente, estuve mal y le pido disculpas; pero antes, cuando me expulsó, yo lo único que había hecho fue reclamar el cambio", intentó justificarse el arquero.

Casi todo Central fue a protestarle al árbitro, aunque Ischia entro en la cancha para calmar a los suyos. Además de la expulsión de Castellano, el árbitro dijo que informó por "exabruptos" al preparador físico Diego Rousse y el DT de la reserva Angel Celoria. En cambio no mencionó a Gonzalo Belloso, quien aparentemente le arrojó un escupitajo a Falcao. Ischia pasó por el vestuario del árbitro, pero sólo para informarse de la situación de sus jugadores. 

Pese a que el descuento estaba cumplido de sobra, Lunati hizo seguir el partido hasta los 56. Cuando finalmente lo dio por terminado, un grupo de hinchas visitantes empezó a romper las butacas de la Centenario alta y a arrojarlas hacia abajo. Uno de los hierros que une los asientos golpeó en la bandeja inferior a un hincha de River, que sufrió fractura de clavícula y un corte en la cabeza.

"Me quedé corto con los seis minutos; después pensé que tendría que haber dado ocho o más", dijo después Lunati. Es decir, admitió que se equivocó aunque, según él, fue en el sentido contrario al que le reclamó todo Central.