Han pasado de atraer las miradas de todo el mundo a caer en el olvido. Así lucen las infraestructuras que acogieron hace seis meses los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Medios brasileños difundieron varias imágenes del decrépito estado de las instalaciones olímpicas, muchas de las cuales han sufrido robos debido a la falta de seguridad. El icónico estadio de Maracaná o la piscina olímpica son algunos de los ejemplos más notorios de ello.

La ciudad se gastó más de 4.300millones de euros para acoger los Juegos Olímpicos.

“Es un desperdicio, se invirtió mucho dinero y no beneficia a la población”, dice un joven. Otro carioca comenta que “es decepcionante. Brasil es un país muy rico, pero tiene un gobierno corrupto, es una vergüenza”.

Ante la crítica ciudadana, las autoridades locales intentan justificarse. La responsable de Deportes de la prefectura de Río, Patricia Amorim, hablaba del asunto.

“Lo que pasó realmente fue que el Gobierno cambió, hubo acuerdos con entidades privadas que no funcionaron y promesas que nunca se cumplieron, pero se cumplirán en el futuro”.

Un asunto que ha generado polémica entre los brasileños, que ven cómo algunos han ganado mucho dinero gracias a unas infraestructuras que han quedado abandonadas.

Fuente: Euronews