Los medios nos hicimos eco de la historia del 'niño ángel' o 'niño fantasma' que ayudó lugareños, policías y rescatistas en el operativo de rescate en el cerro El Gordo, donde se accidentó el avión que transportaba al plantel de Chapecoense.

Se llama Johan Alexánder, y tiene 15 años, según publica El Colombiano de Medellín, que lo identificó y entrevistó.

Él y su padre, Miguel Ramírez estaban acostados en el rancho que tienen en La Unión, a cinco minutos de caminata del cerro El Gordo.

El pibe de 15 años contó que a las 21:54 escucharon un zumbido y enseguida una explosión, pero que se enteraron del siniestro por los medios de comunicación, mirando la TV.

Entonces no dudaron, salieron en medio de la noche fría a buscar el lugar exacto del accidente y escucharon los gritos de los primeros rescatistas que ya estaban en el lugar.

“Ya había algunos bomberos y policías cuando llegamos, gritaban que a un lado había uno, que allí estaba el otro", precisó Johan, y recordó que "comenzaron a sacar los heridos pero estaban abriendo trocha hacia el morro y así era muy demorado, así que les dijimos que había un camino más fácil y más rápido”.

Durante casi tres horas colaboró en los trabajos de rescate. Él y y su padre guiaron a los rescatistas por el camino de arriero que siempre transitan cerca de sus cultivos de tomate, frijol y arveja y que los saca directo a la carretera.

“Ya estaban saliendo con Alan (Rushell, el primer rescatado con vida) y le dije a un bombero que era como uno de los jefes que yo conocía el camino, los acompañé y me vine corriendo donde estaban los policías para decirles que teníamos uno de los heridos en la carretera. Ya había un viaje de carros que habían llegado al lugar”, confió.

Johan cuenta además que se dividió con su padre para que cada uno guiara a un grupo de rescatistas: "Cuando iba subiendo para ayudar a otro, mi papá venía bajando con otro grupo". Y se puso serio al contar que "hubo uno al que cargamos unos diez o quince metros pero murió, no alcanzó a llegar a la carretera”.

Miguel, su padre, recuerda de esa fría noche que el niño siempre estuvo muy atento y corría de un lado para otro: “Fue por un machete para dañar el lindero del cerco y poder pasar las camillas, llamaba a los carros para que bajaran a recoger a los heridos. Nos tocó todo porque estábamos al lado”.

Johan, según le contó a El Colombiano también ayudó a rescatar al portero Jackson Follman. Y que cuando volvió a subir, el papá ya iba con un grupo de rescatistas que transportaba a la auxiliar de vuelo Ximena Suárez.


¿Por qué se fueron del cerro?


Miguel y Johan trabajaron a la par de los rescatistas, hasta que un agente de la Policía los sacó de la zona de la tragedia. Así lo cuenta el chico: “Subíamos por más heridos cuando cerca de las 2 un policía nos sacó mal sacados".

¿Cómo? "Sí, nos dijo que nos fuéramos, que quién sabe con qué intenciones habíamos ido. Un bombero discutió con él y le dijo que estábamos colaborando. Para evitar problemas volvimos al 'cambuche' donde pasamos la noche".

Cambuche se le llama al rancho, en Colombia. Allí, en una tierra con cultivos, Johan vive con su familia: su padre, su madre (Miriam) y su hermanita Jessica de tan solo cinco años. 

Al volver a su hogar, contó que “estaba muy cansado pero no pude dormir". Y sacó peco: "Sin embargo me dio mucha satisfacción ayudar a salvar vidas y nunca lo hice para ir a buscar objetos materiales”.

Cuando los colegas colombianos le preguntaron de qué equipo era hincha, contestó "de Atlético, de Nacional".

Este miércoles Johan fue condecorado en la Institución Educativa donde cursa el noveno grado, por buen estudiante.

Así cierra la nota de El Colombiano: "...aunque tres días antes se hubiera graduado de manera empírica en filantropía y rescate".