"Todavía no me he recuperado del susto que me dio mi propia imaginación la tarde en que, al entretenerme más de lo previsto en el seguimiento de aquellas mortecinas existencias, me pareció que alguien de repente, con mucho nervio y un gesto único y centellante, electrificaba Marienbad entera y la dejaba flotando en una luz muy vívida, una luz desconocida, tal vez solo olvidada", escribe- y repite- Enrique Vilas- Matas en un libro que nos entrega una reflexión sobre un pathos y un método; su calle Rimbaud.

 

Vila- Matas narra su relación, encuentros e intercambios con la artista Dominique Gonzales- Foerster (en especial a raíz de su muestra "El Palacio de Cristal" en el Centro Pompidou)  aunque en realidad todo se trata de él, de sus impresiones, de sus equívocos, de cómo inicia sus textos que fluyen entre la novela y el ensayo, cómo se expone, quiénes lo influyen, qué lo impresiona y qué lo conmueve.

 

Editado, impecablemente, en Argentina por Caja Negra - y al mismo tiempo en Francia y México, no así en España- Marienbad eléctrico es de esos textos a los que  puede ponérsele el calificativo de íntimo con justicia.   Vila- Matas expone ciertas  costuras de sus procesos creativos pero sin deshilacharse en una biografía o un culto al yo.

 

Incluso se ríe de sus constantes citas "distorsionadas" pero de manera astuta como aquel que sabe que va a ser examinado, como aquel que se exhibe velado; y elige a Rimbaud con su lema  "Je est un autre" (Yo es otro) y a Gombrowicz y su "Yo no era nada, por lo tanto podía permitírmelo todo".

 

El Vila- Matas que encontramos en Marienbad eléctrico es el que se narra a sí mismo como escritor, lector, gran conversador y observador mientras se sincera en sus malentendidos donde las influencias (en especial de la literatura argentina) tienen vital relevancia; desde los laberintos de Borges, los detalles de Perec, las ausencias al escribirse planteadas por Robert Walser, la "loca sabiduría" de Octavio Paz, la conversación de Marguerite Duras o las fantasías de Bioy Casares.

 

También están sus influencias cinéfilas, su ser de "cineasta secreto" como la película de Win Wenders "El estado de las cosas" (1982) que le sirve como articulador de geografías del pasado y el presente en una actitud detectivesca entre bares, museos, ciudades y espacios de escritura.

 

El otro gran protagonista es el arte y el pensamiento, no tanto la voz (más visible en las citas finales), de Dominique Gonzales- Foerster  y su "literatura expandida" que le ayudan al autor a ahondar en los procesos creativos, las experiencias y esa "fe en el arte"  como ser en creencia.

 

El español comprende las vivencias y la admiración como el cimiento de una amistad y una necesidad de compañía y comprensión: "Naciste para que te quieran".

 

"¿Y el misterio de la creación literaria?" es lo que termina de electrificar este breve ensayo de Vila-Matas sobre nada más y nada menos que el método Vila- Matas.

 

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Marienbad eléctrico de Enrique Vila- Matas

Caja Negra, 2015

128 p.

Ensayo.