La novela del verano no fue el pase de Walter Erviti a Boca ni El Elegido de Pablo Echarri. El sainete estival perecería ser la relación entre Luciana Salazar y Hernán Martín Pérez Redrado. La relación entre la modelo hot y el ex director del Banco Central tiene todos los condimentos necesarios para que la opinión pública, la gente, debata los alcances del amor, entre dos personas que parecerían pertenecer a dos mundos diferentes, irreconciliables. Eso sí, que las aproximaciones coincidan con los lanzamientos comerciales/políticos del economista dan que sospechar, para gente desconfiada como nosotros, al menos.
Todo se remonta a la salida de Pérez Redrado de la dirección del Banco Central, recordarán cómo fue la cosa. La Presidenta de la Nación decidió pagar deuda con reservas y el economista ortodoxo, azuzando la artificial independencia de los bancos centrales del mundo, se sentó sobre toda esa plata acumulada por el país bajo los mandatos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández para, atrincherándose en el edificio, ofrecernos un raid mediático tendiente a la visualización de su persona.
La ausencia de noticias, la complicidad de los medios hegemónicos y una oposición triste lograron hacer de Pérez Redrado y su no salida del Banco Central una causa nacional. Se complementó la farsa con los dimes y diretes en la asunción de Mercedes Marcó del Pont, que evidenciaron la tosquedad de la maniobra y empujaron la solución del conflicto hacia las aguas de la racionalidad: pasó el pliego en una ajustada votación del Senado. La permanecía en los medios de Pérez Redrado tenía los días contados… ¡pero no contaban con la astucia del Golden Boy!
De un día para el otro Pérez Redrado editó “Sin Reservas”, un libro épico que relata las peripecias de un revolucionario incorruptible, que coincidió, a su vez, llamativamente, con la sospecha de su noviazgo con Luciana Salazar, lo que permitió que toda la programación de América, en el amplio abanico que va de los programas de espectáculos a los noticieros, se coordinara para hablar del libro o de la relación, o al revés, lo mismo daba. Los twitteos de la modelo y el economista actuaron en tándem, especialmente cuando Luli señaló “sin reservas” alguna cosa, para fortalecer el interrogante.
Pero sucedió que en Un mundo perfecto, programa de América conducido por Roberto Pettinato, en una charla relajada, tanto Carlos Perciavalle como la entonces panelista Agustina Kampfer dieron con tierra a la instalación del rumor, con otro rumor, el de su elección sexual. Más allá del dudoso buen gusto de la conversación ese hecho le costó la permanencia en el programa a la novia de Amado Boudou, su salida.
El tiempo pasó, los rumores se aplacaron, y valga la contradicción, el libro Sin reservas hacia stock por falta de lectores: se vendió poco.
Año electoral mediante, y sin motivos aparentes, las calles se volvieron a vestir con los anuncios que relanzaban el libro de Pérez Redrado, coincidiendo, otra vez la casualidad, con una tapa cuanto menos extemporánea de la revista Paparazzi, en la que se los veía por primera vez juntos a Luli Love y Hernán Martín.
El resto es conocido, el Golden Boy esperó una semana para que se hable por todos lados de su supuesta relación para luego salir a negar la foto, tiempo que usó para empapelar la ciudad ahora con la publicidad de su página web, pero aprovechando el tiempo para instalar que había quien le temía, por su ascenso en el interés hacia su persona: esa página web tan visitada y ese libro tan extendidamente vendido, eran motivo de preocupación ahora en la Unsaur y la Comunidad Europea. Hecho que se plebiscita con una nota de la Revista Noticias: Pérez Redrado publicó el libro Sin Reservas en inglés, bajo el ganchero título “No Reserve”, de consulta ya, ahora, mundial.
Ahí Luis Ventura, director de Paparazzi, desde Intrusos, efectuó su ya mítica defensa sobre la portada falsa de la revista con ese argumento demoledor, que el photoshop estaba tan bien hecho que la foto parecía ser cierta, pero, que: “Lo que parece virtualmente real, a lo mejor no lo es”. Todo eso coronado pocos días después con la sí ya primera foto oficial promovida vía el Twitter de Luli. La instantánea muestra un complejísimo beso, incómodo, donde no se observa bien la cara de ninguno de los dos, ni el supuesto ósculo dado, y que confirmaría definitivamente el supuesto amor que se prodigarían.
Todo lo que se hizo o se dejó de hacer en el intento por imponer la verosimilitud de esta pareja surtió efecto: desde hace largos meses se habla de un tipo del que no debería hablarse más. Las dudas y los interrogantes en cambio nos acercan más a una relación determinada por asesores de imagen que por el flechazo de Cupido.
Como corolario queda una anécdota de Mirtha Legrand, quien confesó que durante un corte de su programa de almuerzos, Pérez Redrado le sugirió le preguntase en vivo por su relación con Salazar, para después mandarse la parte y negar todo enfáticamente. ¿Tendrá esto que ver con la salida de Mirtha de su horario habitual, la revancha de la diva al canal que intentó operar desde el principio con esta relación amorosa?
Pero hoy es San Valentín. Así que, a pesar de todas nuestras dudas, deseamos creer en esta relación que nos hace reconciliar con lo más bello que tiene el ser humano: la posibilidad de amar “sin reservas”.
Ahí se ven.
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