Fue una tarde de Super Fútbol finalmente. No dieron los oídos para seguir los partidos por radio ni los dedos para cambiar el canal y mirar lo que sucedía en todas las canchas. Pero, paradójicamente, pasó lo que tenía que pasar. Y el que más méritos hizo en los últimos partidos para jugar la Promoción es el que la jugará. Sí, River, nada menos. Por primera vez en su historia tendrá que revalidar su lugar en Primera. Su rival, Belgrano, ya sabía desde hace una semana cuál era su futuro, limpió de amarillas a sus jugadores y en la última fecha ante San Martín de San Juan presentó un equipo de suplentes.
Tan malo, o tan parecido a lo de los últimos partidos, fue lo de River, que el hincha sólo rezaba para que Quilmes le empatara a Olimpo. Ya se había dicho en varias columnas: que si River evitaba la Promoción no iba a ser por River, iba a ser por ayudas que pudieran llegarle de los demás. No se puede decir que Quilmes no lo intentó de todas las maneras, porque así fue. Sin embargo, y como para que Caruso Lombardi aprenda a callarse la boca y a no desconfiar de todo el mundo, el héroe de Olimpo fue su arquero suplente. Se llama Matías Ibáñez, tiene 24 años, nunca había atajado en Primera y tuvo que entrar por la lesión de Tombolini a los 28 minutos del primer tiempo. Ibáñez jugó para 11 puntos, sacó cuatro pelotas de gol y acabó con la ilusión de Quilmes y también con la de River.
El técnico cervecero había protestado en la semana porque Independiente pondría su cuarto arquero contra Huracán por lesión de los tres primeros. Metió en la sospecha al técnico rojo, Antonio Mohamed, confeso hincha de Huracán. Pero el equipo del Turco dejó la honra bien alta: ganó 5 a 1. Y cada gol que metió fue un puñal en el corazón de su propio entrenador. Esa hidalguía terminó teniendo premio por lo que pasó en La Plata, pero ésa es otra historia. Este capítulo va para Caruso, que considera que el mundo está en su contra.
El que está en contra de River es el propio River. Aguilar, Juan José López, Passarella, hasta Simeone y Juan Pablo Carrizo fueron apuntados a la salida del Monumental como responsables de esta situación. Vale recordar que River dependía de River: pero ni siquiera pudo empatar con Lanús, que lo ajustició dos veces de contraataque. Ahora queda saber cómo hará River para sacarse la angustia de encima y poder afrontar los choques de Promoción. En el momento más caliente del torneo demostró que no supo jugar con miedo.
River tiene a favor que un posible empate en la serie con Belgrano lo dejaría en Primera. Sin embargo, los últimos números de los de Núñez no son alentadores: de los 7 partidos finales empató 4 y perdió 3...
Cellay y Palermo, héroes de Huracán
Cuando ya estaba sentenciada la Promoción de River, el descenso de Quilmes y el posible descenso de Huracán, Palermo y Cellay se vistieron de ídolos de Parque Patricios. El Loco, en la última pelota que tocó como jugador de fútbol, se la bajó de cabeza al lateral y Cellay, ex Huracán y ex Estudiantes, metió su ¡¡segundo gol!! en el Bosque y mandó a Gimnasia, que ya se sentía salvado, a jugar un desempate contra el Globo. Paradójicamente, el que terminó en paz fue Mohamed: hizo su trabajo y Huracán terminó zafando, al menos por ahora, del descenso directo.
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